Control - Anton Corbijn (Inglaterra/E.U./Japon/Australia, 2007).
(82 de 100).
Pos ya que todos andan recordando a los muertitos, aquí algo que escribi hace 4 años (asi que no me regañen, ni agiten su puño en señal de protesta, por haber nombrado a fulano o mengano):
“Como parte de las celebraciones del trigésimo aniversario del nacimiento de la extinta banda inglesa Joy Division (1977-2007), los miembros sobrevivientes, junto a Deborah Curtis, y el reconocido videasta, fotógrafo, y ahora director de cine, Anton Corbijn, decidieron sacar una película donde se documenta el proceso de formación de los de Manchester; además de alimentar un poco el morbo, al dar a conocer cuales fueron los motivos que llevaron a tomar aquella trágica decisión al front man del grupo, Ian Curtis. Pero no solo eso, la película también tiene otro propósito, esta funciona como el colofón de una historia en la que durante 30 años, se ha (explotado y) recordado de manera cariñosa y respetuosa al hombre que fue piedra angular de una de las bandas que puso los cimientos de la denominada escena Manchester, y que trascendió fronteras, e incluso generaciones.
Control esta llena de postales, todas tomadas por Corbijn, y que cobraron vida de la mano de “touching from a distance”, libro biográfico de Ian Curtis, escrito por su viuda, Deborah Curtis. La historia es un tributo al extinto vocalista ingles, pero a la vez sirve para exorcizar esos demonios que con su partida habían quedado sueltos. Podemos ver a un Ian Curtis fuera de los reflectores, bastante terrenal, capaz de cometer errores como cualquier otro; que tenia miedos, secretos, sentimientos; cosas que hasta hoy se habían mantenido ajenas a la figura icónica del movimiento post-punk, que ha influenciado a tantas bandas desde los 80’s, hasta nuestros días; habría que preguntarle a Interpol o The National, los alumnos mas conocidos en la actualidad.
El casting es redondo, al menos así creo que fue con los personajes centrales de la historia. Todos fueron como una especie de clon, empezando con Sam Riley quien encarno (así, con todas sus letras) a Ian Curtis. Su parecido físico, y sobre todo la imitación de los movimientos que el cantante desarrollaba sobre el escenario - esos bailes que rayaban en lo ridículo pero que no eran sino consecuencia del mal epiléptico que lo aquejaba - fueron un deja vu dentro de la película.
Lo realizado por Anton Corbijn es de remarcarse; la ausencia de color ciertamente le da elegancia a la fotografía, pero no es gratuita, simplemente es el reflejo de una etapa sombría en la vida del personaje principal. El cuidado que tuvo con los datos históricos también es de agradecerse; la referencia directa a la genial 24 hour party people de Michael Winterbottom, lo cual no es sino el revival del legendario factory, lugar y sello discográfico que sirvió como plataforma de esta y muchas otras bandas oriundas de Manchester Inglaterra. De ahí que el asunto de las postales que el holandés plasma a lo largo de 120 minutos sea de resaltarse, nostalgia pura. La mas significativa de ellas se da hacia el final; la irremediable muerte de la banda como tal, y el resurgimiento del ave fénix; las mismas caras, diferente camino. Y aunque ese final acude al sentimentalismo, creo que no podría ser de otra manera; Stephen Morris lo confirma al decir “None of it’s true really. The truth is too boring”.
A pesar de estar en presencia de un biopic “solo para fanáticos” - ¿porque, que película de este estilo no lo es? - control también funciona como un drama bastante solidó. De manera que no importa si no estas familiarizado con la banda, ni con el movimiento musical generado en Inglaterra a finales de los 70’s. Al final, puede que te enganches con esta e infinidad de propuestas musicales similares; y si no, no pasa nada.”